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¿Soy apto para operarme la miopía?

¿Soy apto para operarme la miopía?

En la actualidad, pese a que la cirugía es cada vez más frecuente para corregir la miopía, hipermetropía y astigmatismo, sigue habiendo un importante número de personas, por diversos motivos, reacias a operarse de la vista.

Es una actitud normal, por cuanto consideramos que los ojos son órganos especialmente delicados de nuestro cuerpo. Obviamente, ello significa que los ponemos en valor y tememos cualquier problema relacionado con ellos.

Pues bien, el oftalmólogo es el primero que sabe que la cirugía refractiva no es apta para cualquier paciente. Por diversos motivos. Por ello, en el Instituto Oftalmológico Amigó sabemos que no basta con que un paciente entre y diga que quiere eliminar su miopía.

Edad para la cirugía refractiva

La cirugía de la miopía es aconsejable normalmente a partir de los 20 ó 22 años, cuando el ojo ha madurado efectivamente. Ello se debe a que es a esta edad cuando por lo general el ojo miope detiene su progresión, estabilizándose en adelante.

Sin embargo muchos pacientes creen que su miopía sigue avanzando incluso después de esta edad, basándose en el hecho de que cuando acuden a la óptica cada año sucesivo les prescriben gafas distintas. Esto ciertamente es un fenómeno habitual, pero no está relacionado con el aumento de la miopía, sino con los ajustes menores que se hacen por múltiples razones en la nueva prescripción de gafas.

Para qué una miopía se consideré no estabilizada hemos de constatar que cada año se aprecie un aumento de al menos una dioptría y, lo que es más importante, este aumento ha de ser constatado tras dilatar la pupila, pues esta es la única forma realmente objetiva de asegurar la verdadera refracción (número de dioptrías) del paciente.

En la práctica, es frecuente encontrarnos que las gafas que utiliza el paciente no se corresponden exactamente con las dioptrías que necesita. Muchas veces llegan a la consulta pacientes con gafas más fuertes de lo necesario que inducen al paciente al error de pensar que su miopía está variando cuando lo único que varía es la prescripción entre las diferentes ópticas.

Una gafa un poco más fuerte de lo necesario no causa daño al ojo, en todo caso alguna molestia como cansancio ocular por el uso prolongado. Pero el paciente piensa erróneamente que su miopía no está estabilizada.

La edad del paciente es de menor importancia en los casos de hipermetropía con o sin astigmatismo. De esta forma, lo importante antes de operar es que la graduación no haya variado, como mínimo, en el último año antes de la intervención y esto se pueda objetivar midiendo la graduación tras dilatar la pupila (refracción ciclopléjica) para lo que solamente el oftalmólogo está autorizado.

Veamos algunas preguntas frecuentes que se hace el paciente que pretende operarse de miopía, hipermetropía o astigmatismo:

¿Qué número de dioptrías es razonable corregir?

El número que impida una correcta visión sin gafas o lentillas de contacto. Es decir no es impedimento para la cirugía el que usted tenga por ejemplo tan sólo una dioptría si esto le obliga a usar gafas. Además, los resultados son incluso más precisos cuanto menor es la miopía a corregir, disminuyendo además los riesgos habituales de correcciones de miopías más elevadas.

¿Cuándo no es aconsejable la cirugía?

Existen otras situaciones en las que desaconsejamos la operación. Es el caso de enfermedades oculares que induzcan a inflamación, mala cicatrización o debilidad corneal. Una situación particular es el ojo seco severo. Son muchos los pacientes incorrectamente diagnosticados como afectos de ojo seco cuando en realidad lo que han padecido es un rechazo a lente de contacto inadecuada o episodios inflamatorios superficiales que curan con el debido tratamiento.

Otra causa importante para desaconsejar la operación son las expectativas irreales. Es decir, pacientes que esperan obtener una vista perfecta cuando la perfección sencillamente no existe más que en el recuerdo. O pacientes que esperan obtener una visión idéntica a la alcanzada con sus gafas o lentillas. Esto es, de nuevo ilusorio, pues no es más que una apreciación subjetiva susceptible a variación en cada persona.

¿Significa que veré mal o no del todo bien tras la intervención?

En absoluto, esto quiere decir que la única expectativa realista consiste en esperar una muy alta probabilidad de obtener una correcta visión sin gafas tras la operación que le permita una vida visualmente satisfactoria.

¿Qué porcentaje de pacientes que llega a la clínica es apto?

Aproximadamente un 75-80%

¿Qué riesgos asumo si doy el paso de operarme de miopía, hipermetropías o astigmatismo?

Los de toda operación dejando claro que por sus características la cirugía refractiva es hoy en día la más segura que existe dado su extremadamente bajó de complicaciones en la actualidad

¿Cuánto tardaré en recuperar mi actividad habitual?

Si bien al día siguiente usted podrá hacer sus actividades básicas sin gafas es aconsejable esperar entre tres y cinco días para reincorporarse, por ejemplo, al trabajo.

¿Podré aguantar toda la operación sin mover el ojo?

El ojo presenta pequeños movimientos constantes con los que sistemáticamente contamos y podemos controlar pues salvo movimientos extremos el láser los sigue con total precisión.  Y si usted decidiera mover bruscamente su ojo, sencillamente el láser se pararía con seguridad.

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