La importancia de las revisiones oculares en los niños


Las revisiones oculares son importantes pero si hablamos de realizar estas rutinarias revisiones en menores hay que tener en cuenta algunos aspectos que detallamos a continuación.

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  1. Para empezar, los ojos de los niños no alcanzan la madurez hasta los 8 años aproximadamente. Por lo tanto, estos primeros 8 años de evolución del globo ocular son cruciales para detectar algún tipo de patología y poder abordarla con garantías.
  1. Los bebés al nacer tienen una visión bastante limitada. Cuando nacen, la revisión ocular por parte del equipo pediátrico es una de las primeras asistencias médicas que se lleva a cabo. Esto sirve para descartar cualquier patología inicial que no haya sido detectada durante el tiempo de gestación del bebé.
  1. Lo recomendable es que la primera revisión se realice entorno a los 3 años. Esto coincide además, con el inicio de la etapa escolar del niño, por lo tanto, el seguimiento en el aula también es vital. No dude en consultar al equipo docente si ha notado algún gesto extraño en el menor como puede ser acercarse demasiado a la hora de pintar, picar los ojos, frotarse o un esfuerzo a la hora de enfocar.

¿Por qué debes acudir a la consulta?

Al estar el ojo en proceso de desarrollo nos permite abordar determinadas patologías y actuar a tiempo. Una de las que más suele preocupar a los padres es la desviación de los ojos, denominada estrabismo.

En muchas ocasiones el supuesto estrabismo no lo es, se trata de un falso estrabismo (pseudoestrabismo) en niños recién nacidos o con pocos meses de vida. Se debe a la poca nariz que tienen y al aspecto de sus párpados y ojos. No obstante, en otras ocasiones aunque parezca que existe una desviación de manera intermitente o esporádica, se trata de un verdadero estrabismo. Por ello, es importante realizar una revisión oftalmológica que permita descartar o confirmar dicha condición ocular así como para realizar un correcto diagnóstico, ya que en muchas ocasiones no es la desviación la que produce mala visión, sino que la desviación es consecuencia de un déficit visual importante que requiere tratamiento inmediato.

Algunas de las primeras manifestaciones de una desviación ocular en niños son guiñar los ojos ante la luz del sol o frotárselos constantemente. Cuando se produce una desviación en los primeros años de vida, este ojo no funciona adecuadamente y puede desencadenar el ojo vago o ambliopía. Afecta al 3% de la población infantil en los países desarrollados y la importancia de tratarla a tiempo es fundamental puesto que se puede alcanzar una recuperación visual en gran parte de los casos. Si pasa el tiempo y no se trata, se cronifica, siendo de esta manera casi intratable durante la edad adulta.